La dramática despedida de las naos Trinidad y Victoria

vueltaalmundoCuanto más leo más me apasiona la tremenda aventura de la expedición hacia la Especiería o el Maluco protagonizada por Magallanes, Elcano y unos 240 intrépidos marineros que acabó, tras tres años de mil penalidades, con un puñado de supervivientes dando la primera vuelta al mundo; una gesta sin parangón. Aquella larga singladura comenzó en 1519 y quiero sumarme al homenaje y recuerdo que se debe a aquellos hombres con unas breves líneas sobre alguno de aquellos pasajes que vivieron. Hoy me centro en la dramática despedida entre los marineros de la nao Trinidad y los de la nao Victoria.

Nos situamos en diciembre de 1521. Isla de Tidore, en las Molucas. Han pasado ya dos años desde su partida de San Lúcar y los poco más de cien hombres que quedan vivos han cargado la Trinidad y la Victoria con el máximo de quintales posibles de las anheladas especias, sobre todo de clavo. También, lógicamente, de víveres y agua. Atrás quedan los infortunios, la muerte de Magallanes y de otros muchos en lucha desigual contra nativos en Mactán (Filipinas), la durísima travesía del Pacífico en la que los hombres fueron cayendo uno tras otro víctimas del hambre y el escorbuto, el complicado paso del estrecho anhelado, la deserción de la San Antonio, las tormentas y el frío extremo, el motín en San Julián, el naufragio de la nao Santiago,…

Al fin, partían hacia España, aunque no lo harían todos…

¿Qué ocurrió? Cuando todo estaba aparejado y listo para partir con la ayuda de los naturales de aquellas tierras, la nao Trinidad dijo basta. Sus cuadernas maltrechas daban paso a una vía de agua de importancia. La vuelta era imposible, al menos de momento. Entonces se decidió que la Victoria emprendería el regreso con su cargamento de clavo, continuando hacia el oeste aprovechando los favorables vientos de aquella época del año, mientras la Trinidad sería reparada con ayuda de los indios y emprendería su regreso más tarde hacia el este, hacia la Nueva España.

Así narró el cronista Pigaffetta aquél momento clave y dramático, en un relato que emociona al imaginar la sentida despedida entre los que tenían que quedarse en aquella isla y los que ya tornaban hacia su patria…

            “… tuvimos que esperar a que nos trajesen las cartas que nuestros camaradas que se quedaban en las Malucco mandaban a España… los barcos se despidieron con una descarga recíproca de la artillería; nuestros compañeros nos siguieron en su chalupa tan lejos como pudieron, y nos separamos, al fin, llorando”

Buf, tremendo pasaje… Imagínense, han pasado dos años desde su partida de España. Han sobrevivido a mil peligros y contratiempos, han hallado las ricas islas de la Especiería, cargado las naos hasta el tope y ven su vuelta posible y cercana, cuando el destino les juega una nueva mala pasada. Cincuenta y tres hombres tuvieron que permanecer en la isla de Tidore mientras despedían a “cuarenta y siete europeos y trece indios”  que emprendían el retorno deseado al mando de Elcano.

¿Qué pasó después? Mil cosas y otros mil infortunios… Les contaré otro día con más calma pero déjenme adelantarles que no fue fácil, ni mucho menos, el regreso a España de ambas naos. De hecho, la Trinidad nunca llegó y sólo 4 hombres de aquellos cincuenta y tres que se quedaron en la isla de Tidore en diciembre de 1521, despidiendo entre lágrimas a sus compañeros de la nao Victoria, consiguieron regresar a Europa años después tras ser sometidos a trabajos forzados y prisión por los portugueses. Gonzalo Gómez de Espinosa y Ginés de Mafra dejaron textos que ponen la piel de gallina, narrando sus penalidades.

En cuanto a la nao Victoria al mando del guipuzcoano Juan Sebastián de Elcano, siguió rumbo oeste y, tras hacer escala en Timor, surcó el inmenso océano Índico navegando siempre alejados de la costa para evitar ser avistados y apresados por los portugueses. Tras doblar el cabo de Buena Esperanza y remontar el continente africano, escapó de manos lusas en las islas de Cabo Verde –donde fueron apresados trece de sus hombres- y el 06 de septiembre de 1522 tan sólo dieciocho supervivientes llegaron al fin a San Lúcar de Barrameda.

Gracias a la Providencia, entramos el 06 de septiembre en la bahía de   San Lúcar, y de sesenta hombres que componían la tripulación cuando salimos de las islas Malucco, no quedábamos más que diez y ocho, la mayor parte enfermos. Los demás, unos se escaparon en la isla de Timor, otros fueron condenados a muerte por los crímenes que     cometieron, y otros, en fin, perecieron de hambre.” (Pigaffetta).

cuadroelcano

Cuadro que representa el retorno de los dieciocho supervivientes en la nao Victoria. (Autor: Elías Salaverría)

Emociona de igual manera leer la carta enviada por Elcano al emperador Carlos el mismo día 06 de septiembre de su llegada a San Lúcar. En ella recuerda a los trece hombres que tuvo que dejar en Cabo Verde para escapar con el resto hacia España, pide ayuda para rescatarlos y, sobre todo, destaca el hecho de haber circunnavegado el mundo, del este hacia el oeste.

“… estando flacos como jamás hombres estuvieron, con la ayuda de Dios e Santa María, pasando los tres años llegamos. Y por tanto, suplicamos a tu Alta Majestad que provea al Rey de Portugal por los trece hombres que tanto tiempo tienen servido. Más sabrá tu Alta Majestad lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el oçidente e veniendo por el oriente.”

Esta inmensa aventura de exploración, protagonizada por hombres intrépidos que afrontaron mil peligros y penalidades, cambió las dimensiones y conocimiento del mundo y constituyó sin duda la primera globalización, ya que unió a través de las aguas a Europa, América y Asia.

Conmemorémoslo como merece en este 2019 y hasta el 2022. Yo, humildemente, así lo haré, contándoles algunos de los pasajes de aquella tremenda gesta… Les sugiero de nuevo visitar la web de referencia www.rutaelcano.com

 

4 comentarios en “La dramática despedida de las naos Trinidad y Victoria

    • Cierto Antonio… Tiempos para gente curtida y valiente. Además, en esta expedición había gentes de diferentes procedencias, prueba del imperio global hispánico que ya entonces se iba configurando😉

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