Andrés de Valderrábano, el escribano de la mar del Sur

Me costó dar con él en San Martín de Valdeiglesias, su patria chica ubicada en una esquinita al oeste de la actual Comunidad de Madrid. Sabía que allí estaba pero imaginé que lo encontraría presidiendo la plaza principal, junto al Ayuntamiento y la iglesia. No era así pero decidí no preguntar y seguir caminando por las calles del pueblo, convencido de toparme con él en la siguiente plaza, parque o lugar señalado del municipio. Al comprobar que no lo encontraba fácilmente tras recorrer casi todo San Martín, decidí preguntar a un lugareño, quien me dio un par de pistas definitivas: “enfrente de la casa cuartel de la Guardia Civil, en la salida hacia Ávila…”.

Efectivamente, casi saliendo del pueblo por la carretera dirección Ávila se encontraba el recuerdo que San Martín de Valdeiglesias tributa a su hijo Andrés de Valderrábano, amigo y compañero de Vasco Núñez de Balboa y, lo que es más importante, escribano real, el hombre que dio fe y testimonio por escrito del descubrimiento de la mar del Sur –luego océano Pacífico- incluyendo los detalles de aquél acontecimiento y sus protagonistas.

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Avenida Andrés de Valderrábano. Foto del autor.

Al fondo de una generosa “Avenida Andrés de Valderrábanos” -no es más que un bulevar arbolado y casi escondido a la salida del pueblo- vi al fin la estatua del escribano de la expedición al mando de Balboa. Valderrábano fue uno de los primeros sesenta y siete europeos que divisaron el Pacífico y uno de los primeros veinte y siete que se mojaron y probaron sus aguas.

Así lo reflejó el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo en su “Historia General y Natural de las Indias” años después. Oviedo nos refiere que conoció a Andrés de Valderrábano, vio y leyó sus escritos y se los quedó cuando éste murió, transcribiendo en su obra citada la toma de posesión del mar del Sur que tuvo lugar el 29 de septiembre de 1513, día de San Miguel…

“… Y como el agua llegó, el capitán Vasco Núñez, en nombre del Serenísimo e muy Chatólico Rey don Fernando, quinto de tal nombre, e de la Reyna Serenísima e Cathólica doña Juana, su hija, e por la corona e cetro real de Castilla, tomó en la mano una bandera y pendón real de Sus Alteças, en que estaba pintada una imagen de la Virgen Santa María, Nuestra Señora, con su presçioso Hijo, Nuestro Redemptor Jesu-Chripsto, en braços, y al pie de la imagen estaban las armas reales de Castilla e de León pintadas; y con una espada desnuda y una rodela en las manos entró en el agua de la mar salada hasta que le dio a las rodillas…”.

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Detalle estatua de Andrés de Valderrábano. Foto del autor.

Gracias también a Andrés de Valderrábano sabemos quienes fueron esos primeros veintisiete europeos que mojaron sus pies, manos y caras en el océano Pacífico. Permítanme que los mencione a modo de homenaje, ya que casi nadie los recuerda hoy en día…

“El capitán Vasco Núñez de Balboa, Andrés de Vera, clérigo, Francisco Piçarro –sí, el luego famoso Pizarro-, Bernardino de Morales, Diego Albitez, Rodrigo Velázquez, Fabián Pérez, Francisco de Valdenebro, Francisco González de Guadalcama, Sebastián de Girjalva, Hernando Muñoz, Hernando Hidalgo, Álvaro de Bolaños, Ortuño de Baracaldo, vizcayno, Francisco de Luçena, Bernardino de Cinfuegos, esturiano, Martin Ruiz, Diego de Texerina, Christóbal Daça, Johan de Espinosa, Pasqual Rubio de Malpartida, Johan de Portillo, Johan Gutierrez de Toledo, Francisco Martín, Johan de Beas. Estos veynte e seis y el escribano Andrés de Valderrábano, fueron los primeros chripstianos que los pies pusieron en la mar del Sur, y con sus manos todos ellos probaron el agua e la metieron en sus bocas, como cosa nueva, por ver si era salada como la destrota mar del Norte; e viendo que era salada, e considerando e teniendo respecto a donde estaban, dieron infinitas gracias a Dios por ello”.

De su vida no conocemos muchos detalles. Pero sí sabemos que permaneció junto a Balboa hasta el fin de sus días, participando en las diferentes misiones de exploración capitaneadas por el extremeño y tomando notas sobre ellas. Apenas cinco años después del descubrimiento de la mar del Sur, las conspiraciones del gobernador Pedrarias Ávila contra Núñez de Balboa por celos, luchas de poder e inquinas personales, le acabaron deparando el mismo triste y cruel destino. Balboa fue decapitado en la plaza mayor de Acla (Panamá) en enero de 1519 al igual que sus fieles compañeros Fernando de Argüello, Luis Botello, Hernán Muñoz y Andrés de Valderrábano, “como carneros, uno a par de otro”.

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Castillo de la Coracera, San Martín de Valdeiglesias. Foto del autor.

Si pasan por San Martín de Valdeiglesias aprovechen para ir a verlo, ya saben, enfrente de la casa cuartel de la Guardia Civil, en la salida del pueblo hacia Ávila. De paso podrán ver también el magnífico castillo de la Coracera, cuyo origen se estima en el siglo XV, vinculado a don Álvaro de Luna, el poderoso condestable de Castilla.

Espero que en San Martín de Valdeiglesias los profesores aprovechen la figura de Andrés de Valderrábano para recordar a los escolares la gesta de Núñez de Balboa y el descubrimiento del océano Pacífico hace más de 500 años. Aunque no sé yo si es ilusa mi esperanza…

2 comentarios en “Andrés de Valderrábano, el escribano de la mar del Sur

  1. Leyendo la lista de los primeros veintisiete europeos que mojaron sus pies en los mares del sur he evocado mentalmente aquel tiempo de hombres bravos y aventureros que arriesgaban sus vidas en conquistas y descubrimientos que solían acortarles la vida a cada osado e incierto paso que daban por aquellas tierras desconocidas.
    ¡Cuánto les debemos y cuánto les envidio! 😉

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