El conspirador de México ejecutado en Flandes…

“Sea sacado encima de una mula, atado pies y manos, con pregón público que manifieste su delito y traído por las calles públicas donde se hiciere la ejecución desta sentencia hasta llegar a la horca y le sea cortada la cabeza y apartada de los hombros, la cual mandamos que se ponga en la horca, demás en perdimiento de todos sus bienes aplicados para la cámara y fisco de Su Majestad”.

(México, 12 de enero de 1568).

Las peripecias del infortunado Bernardino Maldonado son dignas de relatarse pues, tras ser condenado a muerte por participar en la conspiración de Martín Cortés en México (1566) –sobre la que escribí hace un tiempo, ver http://wp.me/p485gT-3J -, sobrevivió casi diez años gracias a su ingenio y a las lagunas de la justica de aquél tiempo, aunque finalmente fuera ejecutado en Flandes en el verano de 1575, en un ejemplo significativo de la eficaz maquinaria diplomática y del poder de la propia Monarquía Hispana…

Natural de Salamanca, Bernardino Maldonado pasó al Perú en la década de 1550 y tras probar allí fortuna un tiempo anduvo también por Guatemala para recabar finalmente en México en 1565. En estos lugares se juntó con personajes digamos que inquietos y sospechosos de andar en conspiraciones y rebeldías contra la autoridad real de oficiales y oidores, aunque su perdición final llegaría al estar “ocioso” en México y juntarse en las tabernas con algunos de los participantes en la conspiración de Martín Cortés además de asistir a diversas reuniones con algunos de los conjurados, incluido con su cabecilla el citado marqués del Valle.

Cuando en el verano de 1566 se destapó la conspiración, decenas fueron los arrestados y algunos los ejecutados sin demora en una Nueva España agitada y sin virrey en aquél momento. Sin embargo, Bernardino Maldonado prolongó su libertad al enrolarse en las fuerzas que luchaban en las campañas frecuentes contra los fieros indios chichimecas al norte del virreinato. Así pasó más de un año hasta que, camuflado entre la tropa, no pudo evitar ser arrestado en octubre de 1567.

Aunque al principio lo negó todo, confesó tras aplicársele el tormento oportuno y se convirtió de hecho en uno de los principales testigos contra Martín Cortés pues comunicó directamente sus intenciones a las autoridades, cosa que no hicieron otros arrestados…

“… que habían de matar a todos los oidores e oficiales del rey e a sus oficiales e alzarse con la tierra y hacerse rey”.

marquesdefalces

El marqués de Falces, virrey de la Nueva España (1566-1568)

Condenado a muerte en México el 12 de enero de 1568, poco después, el 3 de febrero los jueces de la Audiencia decidieron aplazar su ejecución para tratar de sonsacar más información al reo y, el marqués de Falces, virrey de la Nueva España decidió trasladarlo a España junto a Martín Cortés, con el doble objetivo de quitarse un marrón de encima y aliviar las tensiones existentes en el virreinato con estos procesos…

Así pues, la odisea penal de Bernardino Maldonado continuó en España donde tras pasar seis años a la sombra en Madrid, el Consejo de Indias revisó su caso en 1574 y terminó por conmutarle la pena de muerte por otra de destierro y servicio de armas a su costa en el presidio de La Goleta, en Túnez.

So pena de ser ejecutada su primera sentencia y ser por tanto decapitado, Maldonado solicitó seis meses para llegar a La Goleta y dio garantías de cumplir con ello, dejando fianza de 10.000 ducados, merced al supuesto compromiso rubricado ante notario por varios familiares y amigos suyos de Salamanca. Así, Maldonado salió libre de la cárcel de Madrid en julio de 1574 para dirigirse hacia Cartagena y desde allí embarcarse hacia el presidio de La Goleta en el norte de África…

Todo, sin embargo, fue obra de un ardid de Maldonado que fue descubierto poco después. Para su desgracia, España perdió la posesión de la fortaleza de la Goleta y, por tanto, su destino final para cumplir su pena debía ser otro. Al tratar la Justicia de comunicárselo a sus fiadores para que fuera avisado el condenado, resultó que los fiadores no eran tales y ni siquiera el notario había rubricado el documento… Todo había sido objeto de una burda pero eficaz falsificación tramada por Bernardino con alguna ayuda externa y que había conseguido engañar al todopoderoso Consejo de Indias.

Del condenado nada se sabía y ningún rastro había dejado de su supuesto viaje a Cartagena… ¿Dónde estaba el prófugo Jerónimo Maldonado? Los acontecimientos dan ahora un giro inesperado, pues nuestro protagonista aparece en París en la primavera de 1575, casi un año después de su salida de la cárcel. Se presenta ante el embajador, Diego de Zúñiga, ocultando su condena y con la intención de que le ayude a llegar a Flandes para unirse a los tercios. Una vez más, al igual que hizo en México al buscar refugio en las tropas que combatían en el norte a los chichimecas, Maldonado opta por las armas para pasar desapercibido y servir así al rey, tratando de ocultar su pasado.

Maldonado confiaba en que el embajador de España en Francia no tuviera noticias de su oscuro historial, pero ese fue su mayor error. Tras la traición de un cura que le había confesado y que informó al embajador, éste le retuvo hasta la llegada desde Madrid de Juan de Arce para hacerse cargo de él. Con instrucciones desde España, el embajador pidió audiencia al monarca francés Enrique III y a su madre Catalina de Médicis, con el objetivo de que apresaran a Bernardino y le escoltaran hasta Cambrais, última fortaleza neutral antes de llegar a Flandes donde los españoles se harían cargo de él.

enriqueIII

Enrique III, rey de Francia

El embajador Zúñiga alegó ante el monarca francés el necesario apoyo que ambos reyes debían prestarse ante casos como aquél de delitos de “lesa majestad”. En su carta a Felipe II explica cómo argumentó en este sentido ante Enrique III:

“…este era uno de los casos en que los reyes estaban muy obligados a corresponderse y que yo tenía por cierto que si un caballero suyo hubiera cometido semejantes delitos e ido a esa Corte, V.M. era tan grande amigo suyo que se le mandara entregar…”

Así fue como, por interés mutuo o solidaridad entre ambos monarcas ante un traidor contra la autoridad real, “dos días después por la mañana, el Prevoste que es como el alcalde de Corte, con ocho archeros del Rey y el secretario de don Diego, prendieron al dicho Bernardino Maldonado en su cámara que tenía junto a la posada de don Diego…”.

A los pocos días una curiosa comitiva formada por diez soldados franceses y dos castellanos salía de París custodiando al rebelde Maldonado en su trayecto hasta Cambrais. Una vez allí, los españoles se hicieron cargo de él y lo trasladaron a una prisión de Flandes, donde tras un breve periodo de encierro, fue finalmente decapitado en Amberes la mañana del 23 de agosto de 1575 por “traición e insurrección contra el servicio del rey en Nueva España”.

Curioso el caso de Bernardino Maldonado, un infortunado castellano que emigró a las Indias a mediados del siglo XVI, un tiempo convulso tanto en el Perú como en la Nueva España por la aplicación de las Leyes Nuevas que restaban poder a los encomenderos y primeros conquistadores. Rebeliones y motines se sucedieron y pillaron a Bernardino allí, tratando de buscar fortuna  entre los descontentos con la autoridad real, tanto de los poderosos encomenderos como de los españoles como él que no tenían mucho más que hacer que apostar fuerte y unirse a una de aquellas conspiraciones para tratar de mejorar así su posición y futuro… Apresado y sentenciado a muerte, sobrevivió casi diez años más con suerte y astucia a partes iguales, aunque seguramente no contaba con ser de nuevo hecho preso por el rey francés y ser entregado a los españoles para que finalmente su cabeza fuera separada de su cuerpo… Los tentáculos y el poder de la Monarquía Hispana eran enormes en aquél tiempo y no iba a perdonar a un traidor contra la autoridad real que, además, se había burlado de la Justicia y del Consejo de Indias

salinero

 

He conocido este caso concreto gracias al muy interesante libro de Gregorio Salinero, “Hombres de mala corte. Desobediencias, procesos políticos y gobierno de Indias en la segunda mitad del siglo XVI”, en el que repasa los múltiples casos de sublevaciones, conspiraciones o rebeldías que tuvieron lugar en la América hispana en aquellos tiempos…

Muy recomendable.

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s