Blas de Lezo, «el mediohombre» con dos cojones…

No me he resistido a reescribir estas líneas sobre uno de los héroes españoles que más han pasado desapercibidos a lo largo de nuestra historia. Su hazaña sería propia de infinidad de libros y películas épicas si fuera norteamericano, inglés o francés, pero cometió el delito de nacer en esta nación tan desagradecida con los suyos. Una interesante exposición en el Museo Naval el año pasado, algunos libros y la muy reciente inauguración de una estatua en la plaza de Colón de Madrid han puesto de actualidad a Blas de Lezo, marino que defendió con bravura Cartagena de Indias en el siglo XVIII frente a una mucho más numerosa flota inglesa.

Acudí invitado como uno más de los cientos de españoles que han aportado su granito de arena para que ese monumento luzca ya en el centro de Madrid. Resulta muy llamativo ver como en nuestro país se levantan monumentos, efigies, estatuas, rotondas y absurdas construcciones megalómanas por los caprichos políticos del momento y que cuestan una barbaridad al erario público, mientras que los recuerdos y homenajes merecidos a personajes históricos como Blas de Lezo tienen que ser sufragados por propia aportación voluntaria de los españoles. Qué quieren que les diga, tiene mucho más mérito que sea así, aunque refleja bien a las claras nuestra particular idiosincrasia…

Estatua Blas de Lezo

Inauguración estatua de Blas de Lezo

El acto fue sencillo y emotivo, presidido por el Rey padre Juan Carlos I o el padre del Rey, que uno ya se lía un poco con estas cosas… Los discursos, breves e interesantes, sobre todo el del embajador de Colombia en España y con la excepción del de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, más largo y peor leído que los demás, cosa que seguro que no os extraña… En fin, os recuerdo la historia de Blas de Lezo.

Nacido en Pasajes de San Pedro, Guipúzcoa, con 12 años ya se embarcó como grumete, demostrando con los años sus dotes y bravura ante el combate. Así, en su juventud estuvo presente en cuantos conflictos armados se desarrollaron en el primer tercio del siglo XVIII, incluida la Guerra de Sucesión española. De ellos sacó fama y múltiples heridas de guerra, quedando cojo, con un brazo inutilizado y tuerto. Así, conocido como el “mediohombre” o “petleg” por los ingleses, continuó no obstante su carrera militar hasta que le fue encomendada por su valía la defensa del estratégico enclave de Cartagena de Indias.

Los ingleses, deseosos de expandir las rutas comerciales con las Indias y dominar el tráfico de productos y esclavos, reunieron a una flota temible compuesta por unos 200 barcos de guerra y de transporte para apoderarse de Cartagena de Indias al mando del almirante Vernon. La composición de las fuerzas, más de 25.000 hombres con 10.000 tropas de desembarco a bordo, hacen pensar que venían no sólo a destruir la ciudad española sino a quedarse, poniendo en riesgo toda la América hispana.

En frente, además de las pequeñas defensas costeras y algunos castillos, Blas de Lezo contaba con 6 barcos de guerra, unos 2.000 españoles y 500 arqueros indígenas. Sin embargo, su astucia y determinación, a la par que su bravura, lograron derrotar a los invasores que tuvieron que retirarse tras un mes de acoso y múltiples bajas por la numantina defensa de los españoles y los rigores del clima y las enfermedades (escorbuto, fiebre amarilla,…) que hicieron mella en aquellos pálidos británicos no acostumbrados a esas latitudes.

moneda

Moneda acuñada por los ingleses para celebrar por adelantado una victoria que nunca llegó. 

Los ingleses ocultaron durante muchos años tan desastrosa y humillante derrota para la que, un confiado Vernon, había acuñado y enviado a Londres monedas conmemorativas de su inminente victoria tras flanquear la boca chica de la bahía, monedas que imaginamos se tuvo que tragar de vuelta en la pérfida Albión…aunque algunas han llegado a nuestros días.

¿Qué paso con nuestro héroe, Blas de Lezo? Las envidias y maniobras del virrey de Nueva Granada, Sebastián Eslava en la corte, un militar de salón que quería el honor de la victoria para su persona obviando sus múltiples carencias de mando y estrategia militar que casi nos costaron la derrota, consiguieron sus resultados y Lezo cayó en el olvido, además de fallecer a los pocos meses de la victoria por sus múltiples achaques y heridas de guerra, la última de ellas recibida en tan heroica batalla…

Recordado y admirado en la propia Colombia en general y en Cartagena de Indias por motivos obvios, en España le hemos ignorado injustamente durante muchos años, salvo su Armada quien tiene siempre un barco en servicio con su nombre (hoy en día una de las fragatas F100, las más modernas de la flota española). El ínclito virrey Eslava fue quien recibió el título póstumo de Marqués de la Real Defensa de Cartagena de Indias. En fin, ya saben, nuestra querida España…

Me alegra que se comiencen a reconocer los méritos de este marino como se merece, del “mediohombre” con dos cojones…

Estatua de Blas de Lezo en la plaza de Colón de Madrid

Estatua de Blas de Lezo en la plaza de Colón de Madrid

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